Acostumbrado a Mérida, a Ángelo Peña le cambió todo de un día para otro: los colores de su camisa, el idioma, la comida y hasta su posición en el campo. Una vez instalado en Braga, el andino confesó que el cambio no se le ha hecho nada fácil.
En Portugal, el merideño vive su primera pretemporada europea. En ella, el DT Domingos lo utiliza en una nueva posición. “Es un 4-3-3. Juego en el medio, por la izquierda”.
Las flechas en el cuadro del DT le indican que abra el fuego sobre la banda y que incluso, no se cohíba a la hora de pisar el área. “Aunque ahora tengo que defender más, pero me siento cómodo porque tengo mucho contacto con la pelota que eso es lo mío”, afirma.Su precario portugués le ha afectado hasta la comida. “Todo sabe distinto, aunque ya sé como se dice pollo (‘frango’) y pescado (‘peixe’), y los puedo pedir en restaurantes”. Al menos ha tenido un gran aliado ya que una vez instalados en un apartamento, Ángelo confió en su hermano. “Él sabe mucho más que yo y por eso él es quien cocina”.
Pendiente de la sub-20
Desde el otro lado del charco, Peña se mantuvo al tanto de sus compañeros en la sub-20 mundialista. “Tengo muchas ganas de estar allá, gracias a la selección es que puedo estar aquí ahora. No dejo de pensar en eso”, afirma. El jugador tuvo que ausentarse del último módulo de la juvenil ya que el Braga debutará el 28 de julio en la Europa League. De avanzar, la fase de grupos coincidirá con el Mundial, por lo que la FVF y el Braga tendrían que ponerse de acuerdo para su liberación.

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